Capítulo 19
Verónica, ahora más convencida que nunca, deseaba atrapar al monstruo que tantas vidas estaba destrozando. Para ello tenía un plan perfecto o no. Solo tenía un fallo.
Por la noche, Víctor fue al salón. Hasta ahí todo normal, ¿no? Pues no, ¿su error? Ir solo. Sentado, parecía esperar algo. ¿Su final? Tal vez. A lo mejor esperaba ser un héroe y enfrentarse a la asesina. Fuera lo que fuese lo que tramaba parecía ir bien. Las escaleras crujieron y cuando se giró… la vio. Distinguió su cara perfectamente…
- Tú…
Fue todo lo que dijo antes de que la asesina sacara un arma. Un minuto después Víctor seguía sentado en el sofá.
- ¿Por qué no lo haces? Dispara. ¿No tienes el valor suficiente después de haber matado a siete personas?-le preguntó Víctor.
¿Siete? No puede ser. Con Mary ya iban ocho. ¿Cómo es posible?
- ¿Me estás vacilando?-preguntó la voz-No te conviene yo tengo el arma, Víctor.
- Pero hay algo que yo tengo que tú no.
- Ja. ¿Qué es eso que tú tienes?
- Valor. Para dar la cara.
- No me puedo creer que estés haciendo esto, yo te quiero.
- ¿Qué me quieres? Yo a ti no.
- Me abandonaste, Víctor.
- Pasé página. Estabas loca.
- ¡No! ¡No me vuelvas a llamar así nunca!
- Loca.
- No me obligues a hacerlo. No me obligues a matarte.
- Para eso me llamaste, ¿no? Venganza…
- Fue tú culpa. Me dejaste para irte con una alumna.
- Te metieron en una clínica psiquiátrica después de intentar matarme a mí y a Claudia. Debí adivinar que eras tú.
- No te intenté matar. Solo quería alejar a esa niñata asquerosa de ti. Tu alumna no te merecía, yo sí.
- Al principio no te reconocí, pero después de varias semanas lo supe. Supe que te conocía.
- Cuatro años. Eso he pasado dentro del maldito manicomio por tu culpa, tramando la venganza perfecta y ahora me voy a vengar.
- Sabes que no fue mi culpa. Además por qué no me has matado desde el principio.
- Quería darte una oportunidad.
- Pero ¿por qué has matado a otros? No lo entiendo.
- Ni lo entenderás porque vas a morir.
- No estés tan segura.
En el momento en que Víctor terminó de decir la palabra “segura” una sombra se abalanzó sobre la que ahora, tirada en el suelo intentando alcanzar el arma caída a escasos centímetros, iba a dejar de atormentarlos para siempre.
- No tan rápido-dijo Verónica dándole una patada a la pistola para evitar que la asesina la cogiera y arremetiera contra ellos- Sabia que eras tú.
Capítulo 20
Alex la estaba sujetando y la asesina intentaba escapar pero no lo consiguió.
- Buen plan-dijo aplaudiendo Verónica-Hace tiempo que pensaba que solo tu podías ser la culpable.
- Niñata, sabía que me ibas a causar problemas-le contestó la asesina.
Por fin había acabado todo. Creo que se me olvida algo… Claro aún no os he dicho lo que pasó después.
Los que aún quedaban vivos ataron a la asesina a una silla (lo típico) y la interrogaron:
- ¿Cómo salimos de aquí?-interrogó Verónica.
- No podéis-respondió la asesina.
- No me toques los…pies-dijo Verónica-No te va a gustar que me enfade, así que dímelo.
- No.
- Dinos como salir de aquí-Alex intentó que dijera la verdad.
- No.
- Si pensaba matarnos a todos, tendría algo para salir de aquí, pero ¿qué?-señaló Verónica.
- Un móvil-dijo Lily.
- Vamos a buscarlo-comentó Víctor-La hemos atado fuerte, no se podrá soltar.
Los dos chicos y las dos chicas se fueron a buscar a la habitación de la asesina. La dejaron sola.
- ¡Lo he encontrado!-gritó Lily saliendo del fondo del armario.
Todos volvieron a bajar y… ¡Sorpresa! La asesina no estaba. Había cortado las cuerdas y se había largado.
- Hay una nota en la pared-dijo Alex cogiendo la nota.
“Me habéis atrapado, pero os habéis olvidado de que lo tenía todo preparado. Si queréis venir a por mí estaré en el baño.”
- ¿El baño?-preguntó Víctor.
Todos se dirigieron hacia allí. Cuando llegaron una cuerda rodeaba su cuello.
- “Ja. Como ya tengo preparada la carta (por si acaso me atrapabais), para cuando me encontréis estaré muerta-leyó Alex- Se que os preguntareis por qué he matado a los demás. Fácil. Verónica ya sabe por qué maté a Phoebe. Me despidió. A los criados los maté porque cometí un error. Los llamé personalmente y reconocieron mi voz. Mark, se acostó conmigo y después volvió con Phoebe. Chris, se equivocó. Cuando mi hermana se puso enferma le diagnosticó un simple virus. Un año después murió de “ebola”. Mary, quería vengarme de ella. Mi hermana, antes de morir, era una niña de 15 años. Cuando nos mudamos y entró al instituto, nadie le hacía caso. Pero un día vino con una amiga a casa, era Mary, un poco más gótica. Luego Mary se marchó y mi hermana se pasó mucho tiempo sin salir, llorando porque su mejor amiga se había ido. Entonces descubrí que estuvo saliendo con Jim. Los llamé a los dos y cuando volvió con él, le mate. No pensaba matarla, solo quería que supiera lo que sintió mi hermana. Pero la muy estúpida se suicidó.”
Cuando Alex terminó de leer la carta todos se quedaron sin palabras.
Ya he contado la historia de lo que pasó en aquella endemoniada isla. Se me olvidaba la última conversación que tuvimos, aparte de deciros el nombre de, la ahora muerta, asesina:
- ¿No pone nada más?-preguntó Verónica.
- Sí-respondió Alex-“Posdata: Os quiere, Jade”
Exacto, la asesina era Jade. Fingió su propia muerte porque sabía que Verónica tenía pruebas contra ella. Pero la joven detective fue más lista que ella.
Epílogo
Después de llamar con el teléfono de Jade a la policía y contarle todo lo que había pasado, los rescataron de la isla. La verdad no me lo esperaba, solo habían pasado unas semanas. Ni siquiera llegaba a ser un mes.
Aún hoy, cuando se reúnen los supervivientes de esta macabra historia, comentan lo que pasó. Se lamentan y van a visitar a los que el corazón le dejó de latir en la isla.
Ahora cada vez que paso con mi novio y mi mejor amiga por la carretera desde la que se ve la isla, en la que vivimos un infierno, nos miramos y decimos:
- La isla del pánico.
La isla del pánico, se le quedó ese nombre. Cada vez que me acuerdo de cuanto sufrimos allí, no puedo evitar soltar una carcajada seguida de unas lágrimas. Escapamos a la muerte, de eso me rio, y otros murieron, por eso lloro.
Lily y yo cada semana vamos a visitar la tumba de los fallecidos. En cada una de ellas pusimos un peón negro de ajedrez.
Y me preguntareis, ¿Verónica cómo supiste que Jade era la culpable? Si recordáis que le dije a mi novio, Alex, que lo sabía. Por una vez le mentí. No tenía ni idea. Solo esperaba que mi plan saliera bien.
Os cuento esta historia porque hoy fui a dejar flores sobre la tumba de Mary, Jim, Phoebe, Mark, Chris, Rose y Robin. Pero también sobre la de Jade…
Fin
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