viernes, 8 de abril de 2011

Capítulo 11

Ahora los invitados estaban cada vez peor. Los chicos habían contado lo de los peones con sus iniciales. Pensaron que para evitar que desaparecieran los podían esconder. Y cada cierto tiempo iban a ver si seguían todos. Cada hora más o menos.
Sin duda estaban de los nervios, iban a todas partes juntos, todos desconfiaban de todos y no había ni una sola posibilidad de salir de allí.
Los invitados empezaban a pensar en suicidarse. Ya casi no les quedaba comida y poco a poco el ansia les iba corroyendo por dentro. A todos menos a una. Verónica. No estaba nerviosa o ansiosa, solo quería descubrir al asesino. Constantemente revisaba las pistas, hacía preguntas trampa para ver si alguno lo confesaba. Pero era demasiado evidente que podía ser cualquiera. El que fuese estaba haciendo el papel de su vida, porque todos estaban igual de mal.
-         El tiempo corre y seguimos sin asesino-dijo Verónica a Lily en la terraza- ya no sé ni quién es.
-         ¿Piensas que he podido ser yo?-preguntó Lily mirando a su amiga.
-         No tengo ni idea.
-         Tú eres la única que lo puede descubrir.
-         Eso es lo peor, que no puedo.
-         Sí, sí que puedes.
Las dos chicas estaban intentando relajarse un poco en la terraza, pero no les era muy fácil. Oían el ruido dentro y fuera de la casa. El mar rompía con fuerza en las rocas del oeste de la isla. Cada cierto tiempo se oían puertas abriéndose en la casa.
-         Hola, ¿qué hacéis aquí tan solas?-preguntó Alex acercándose a ellas- Os traigo un poco de agua.
-         Gracias Alex-dijo Lily.
-         ¿Puedo sentarme con vosotras?
-         Claro-contestó Verónica.
-         Odio esta maldita  isla-comentó de pronto Alex.
-         Creo que todos la odiamos-respondió Lily.
-         Todos menos el asesino-dijo Verónica- Se está riendo de nosotros.
-         Creo que voy a ir a comer algo, ¿os venís?-  propuso Lily.
-         Prefiero quedarme aquí-contestó Verónica.
-         Y yo- la siguió Alex.
La joven los dejó a los dos solos y entró en la casa. No había rastro de vida por ninguna parte. Pensó que estarían en las habitaciones. Entró en la cocina y se preparó un sándwich.
-         Sabes, Verónica, todos los días antes de dormir pienso que todo es una locura y que lo detesto, pero a la misma vez me gusta.
-         ¿Cómo que te gusta?
-         Estamos atrapados, casi sin comida y a punto de ser asesinados… pero todo es igual que antes.
-         No te entiendo.
-         Antes cuando íbamos juntos al instituto de Neptuno te veía cada mañana, igual que ahora. En el fondo me encantaría pasar el resto de mi vida aquí, contigo.
-         A mí también me parece toda una locura, pero igualmente me gustaría quedarme y verte por las mañanas.
-         Si salimos de aquí, terminaré en unos tres meses la carrera y volveré a Neptuno contigo. Prométeme que me esperaras.
-         No puedo prometerte eso.
-         ¿Por qué?
-         No tenemos nada, recuerdas. Lo dejamos hace más de tres años.
-         En realidad hace dos años, cinco meses y cuatro horas.
-         Cualquiera diría que me has echado de menos.
-         Deja ya el sarcasmo, sabes que he pensado en ti desde que me fui.
-         Entonces…
-         Sí, yo te he esperado. Y me encantaría salir de esta isla…-lo interrumpió.
-         Y a mí.
-         No me has dejado terminar. Me encantaría salir de esta isla con novia. Verónica, te sigo queriendo  tanto o más que antes.
-         Yo también.
Y lo inevitable pasó. Los dos jóvenes se besaron en la terraza de la isla que sería su fin. ¿O no? Pero no estaban solos, allí en la ventana había alguien observándolos. Mary. La bailarina fue corriendo a contárselo a Jim.
-         ¡Jim, ji! Acabo de ver la cosa más bonita de mi vida.
-         ¿Qué?
-         He visto a Alex confesándole su amor a Verónica. Y se han besado.
-         Al final esta estúpida isla va a tener algo bueno.
-         Ha sido tan bon…-Jim no la dejó terminar.
En mitad del pasillo, otra pareja se había formado.
-         Si Alex se confiesa yo también. Te quiero Mary.
La chica no dijo nada. Solo volvió a besar al actor.
Pero Mary no era la única que había visto a Verónica y Alex volver.
-         Alex, eres el siguiente-dijo una voz misteriosa desde la cima de la roca donde habían encontrado a Jade.

lunes, 4 de abril de 2011

Capítulos 9 y 10 (Para Rania,Moi,Tamara y Juanjo)

Capítulo 9
-         Jade-terminó Verónica.
-         Otra más, seguro que yo soy el siguiente. Quiero irme ya de aquí-dijo Alex
-         Que no cunda el pánico, todavía-comentó Mary-Además seguro que no eres tú, sino yo.
-         Podéis dejar de hablar de eso, intentó averiguar que pasó-reprochó Verónica.
-         Probablemente le asustaba demasiado estar aquí, tan amenaza y se suicidó-mencionó Víctor.
-         Lo dudo mucho, y aunque es una posibilidad, también es imposible. No sé cómo, pero si se hubiese tirado la cuerda se hubiese roto-observó la detective.
-         ¿Y entonces qué pasó?-preguntó el profesor.
-         Pienso que la ahogaron con la cuerda y después la dejaron caer lentamente sujetando bien la cuerda. O puede que desde abajo. Previamente colgarían la cuerda y después la colgaran-expresó Verónica.
-         Puede ser, desde abajo se podría llegar. ¿Pero para qué tanta molestia?-cuestionó Víctor la teoría de la chica.
-         Ahí está la cuestión. Para que pensáramos que se había suicidado.
-         No puedo seguir aquí, vámonos-inquirió Alex.
-         No podemos, estamos atrapados-le contestó Mary.
-         Me refiero a que vayamos a la casa.
-         Será lo mejor, pero quiero seguir investigando-dijo Verónica.
-         Vamos Verónica, te acompañaré mañana si quieres y podrás seguir examinando esto-le propuso Alex.
-         Vale, vámonos.
Los tres se fueron a la casa, allí se encontraron a Jim y a Lily. La joven explicó que se había encontrado a Jim en la cocina, tirado en el suelo y pensó que estaba muerto, pero solo se había desmayado. Verónica les contó que habían encontrado a Jade colgada de la roca. Todos se estremecieron, incluso los que la habían visto. Bajaron a la cocina, cada vez quedaban menos y ahora solo pensaban en sobrevivir, fueron a tomar un poco de agua. Debían tranquilizarse para poder dormir, pero ninguno podía. Los invitados estaban peor por momentos, inquietos, agobiados, intranquilos pero expectantes a la misma vez. Querían salir de allí como fuese y aunque no tenían posibilidades, pensaron en todo. ¿Por qué no habían construido la balsa? Inquietante pero no podían, no tenían materiales. Habían pensado en todo, absolutamente en todo.
Los nervios estaban a flor de piel. El pánico había cundido. Cada uno tumbado sobre su cama pensaba: “Soy el siguiente, soy el siguiente.” Todos menos Verónica, “Jade, sé que la conozco de algo, pero ¿de qué?” No consiguió recordar de que le sonaba. Quizás se había cruzado con ella por la calle o algo. Un rato después empezó a pensar en todas las pistas que había conseguido. Todas apuntaban a Jade, pero estaba muerta, se había quedado sin culpable y tenía que empezar otra vez desde el principio.
La joven inspeccionó si las otras dos chicas estaban dormidas. Ella creyó que si pero no era así y aunque no se dio cuenta, no importó mucho. Se acercó al armario, lo abrió y cogió una de las chaquetas que tenía Jade. “Faltan algunas” pensó. Verónica había abierto muchas veces ese armario en busca de pistas, para descubrir al asesino. Las otras chicas estaban tan concentradas que se habían quedado dormidas. Encontró la cartera en una chaqueta negra. La abrió y encontró su carné de conducir. Era muy normal, nombre, dirección… lo típico. En otra chaqueta encontró su móvil. Nada fuera de lo normal hasta que llegó a la M. M de Mars, “mi apellido” dijo en voz muy baja la chica. Pulsó el botón y justo debajo del número, leyó Keith Mars, “¿mi padre?” se preguntó extrañada. En ese momento la recordó.
Capítulo 10
(Flashback de Verónica)
-         Hola hija, ¿qué tal en el instituto?-preguntó Keith Mars a su hija.
-         Bueno un poco aburrida pero he aprendido una cosa nueva. Cuando tu novio se va a estudiar a San Francisco todo el mundo hace como que no están hablando de ti cuando vas por los pasillos.
-         No les hagas caso. Y ¿por dónde anda Wallace? Hace mucho que no lo veo.
-         Ya sabes, jugando al baloncesto con el equipo del instituto.
-         Le va bien entonces.
-         Sí, creo que quedaremos los tres el fin de semana para ver una peli.
-         ¿Tres?
-         Si, Wallace, Mac y yo.
-         Eso está bien que quedes con tus amigos y te olvides de Alex.
-         Aunque Mac está un poco ocupada, pero…-sonó el timbre y la cortó.
Keith fue a abrir:
-         Hola, ven te presentaré a mi hija.
-         Hola-dijo Verónica mirando a la muchacha que venía con su padre.
-         Verónica esta es Jade, estará aquí un par de días mientras recupero su trabajo-presentó du padre- Jade esta es mi hija, Verónica.
(Regreso al presente)
Eso era, su padre había trabajado con ella. Pero su trabajo… Claro, su padre había conseguido que la readmitieran. Su jefa era… Verónica no la recordaba. ¡Phoebe! El nombre de la empresaria muerta en la misma isla se proyectó en su mente. Otra pista más que llevaba a inculpar a Jade. ¿Había acabado el trabajo y por miedo a la cárcel se había suicidado? Pero ¿y los demás? Quizás tenían alguna relación con Phoebe. Era evidente que Mark si tenía algo que ver, el caso es que los otros... No podía ser eso.
En ese momento las chicas se acercaron a ella:
-         ¿Qué haces?-preguntó Lily.
-         Estaba buscando pistas.
-         Tu siempre investigando-comentó Lily.
-         Sabéis, tengo la sensación de que os conozco, pero no sé de qué-dijo Mary cambiando de tema.
-         Lo mismo digo-mencionó Lily.
-         Yo si se dé que-anunció Verónica.
(Flashback)
En el instituto de Neptune, Verónica y su mejor amiga Mac hablan en el pasillo:
-         Cuanto ha cambiado Lily-dijo Mac
-         Si, antes era demasiado pija y se creía lo más. Pero ahora es una buena amiga.
-         Hola-saludó Lily parando al lado de las chicas.
De repente pasó una chica gótica.
-         ¿Habéis visto a esa alguna vez? –preguntó Lily.
-         No es una chica nueva-contestó Mac
(Regreso al presente)
-         La chica nueva y gótica era yo-dijo Mary.
-         Exacto-afirmó Verónica.
-         No te quedaste mucho ¿no?-mencionó Lily.
En efecto, la chica nueva se fue un par de meses después de llegar.
Se conocían, ¿los invitados estaban relacionados?
El tiempo pasaba, en concreto un día más. Los días pasaban y pasaban. No había muerto nadie, por ahora…
Los chicos estaban intentando no pensar en las muertes y todo lo ocurrido en ese tiempo. Así que se levantaron de sus camas y se pusieron a jugar un rato al ajedrez.
-         Faltan 4 peones negros-dijo de pronto Alex.
-         Mirad los demás, tienen letras en la parte de abajo-observó Víctor.
-         V, A, V, M, L, J-leyó Jim.
-         ¿Qué significará?-preguntó Alex.
-         V de Verónica, A de Alex, V de Víctor, M de Mary, L de Lily y J de Jim-contestó Víctor.
-         Entonces los peones desaparecidos…-dijo Jim.
-         Son los que están muertos-terminó Alex.
No podían salir de allí, no podían correr, ni gritar y la isla estaba demasiado lejos para nadar.

sábado, 2 de abril de 2011

Capítulo 8

Allí estaba Chris, le habían ahogado. Su cuerpo estaba totalmente sumergido en la bañera y parecía como si le hubieran impedido que saliera en un buen rato. Era obvio ¿no? O no tanto.
-         Esto ya se está pasando de inquietante-dijo Alex.
-         No podemos descuidarnos, o acabaremos como él-comentó Víctor.
-         Y tampoco separarnos-agregó Alex.
-         Si, será mejor que permanezcamos unidos. Aunque… ¿Cómo sé que no eres tu el asesino?
-         Porque estaba contigo cuando ha pasado todo, incluso el de Phoebe.
-         La podías haber matado antes.
-         Seguía estando contigo.
-         Por ahí te vas a escapar. Te creo.
-         Voy a llamar a Verónica y a los demás.
Alex fue a llamar a los invitados que aun quedaban mientras que Víctor se quedaba delante de la puerta del baño.
-         Ya estamos todos-afirmó Lily.
-         No, falta Jade-dijo Alex-no la he encontrado pero no importa, estará dormida o algo.
Todos vieron el cuerpo y se impresionaron mucho, quizás porque estaba desnudo o porque el agua se había derramado.
Los chicos que quedaban (Alex, Víctor y Jim) vaciaron la bañera y sacaron el cadáver mientras las chicas iban a preparar un café. No sabían dónde poner el cuerpo, así que lo llevaron a una de las habitaciones y le pusieron sobre la cama.
-         Ya solo quedamos 6-dijo Mary-cada vez quedamos menos.
-         ¿Dónde está Jade?-preguntó Lily.
-         Yo no la he visto, quizás esté en la habitación todavía-respondió Mary.
-         Yo la he buscado pero no la he encontrado-comentó  Alex entrando y cogiendo una taza de café.
-         ¿Le habrá pasado algo?-preguntó Jim.
-         Vamos a buscarla-dijo Víctor cuando ya se encontraban todos en la sala.
La buscaron por todas partes, en la terraza, en la planta de arriba, en la cocina… pero no aparecía por ningún sitio. ¿Dónde estaría Jade? ¿Se habría ido de la isla sin avisar a nadie?
En la isla había una pendiente con una roca muy alta, desde allí se podía ver incluso la ciudad aunque estuviera bastante lejos.
Cuando todos se fueron a dormir, Mary se quedó mirando aquella roca…
-         ¡Chicos! Venid, rápido-gritó la bailarina.
Pero solo se presentaron Verónica, Alex y Víctor. Los demás no aparecieron.
-         ¿Dónde están…?-empezó preguntando la joven pero Alex la cortó.
-         Yo no he visto a Jim.
-         Ni yo a Lily-comentó Verónica.
-         Bueno, da igual. Mirad allí, a la roca. Hay algo colgado.
-         Parece una persona-dijo Alex.
-         Sería mejor que fuésemos para asegurarnos-se apresuró a decir Víctor.
Los cuatro fueron hasta la roca pero lo que había colgado solo podía verse desde arriba. Aun así podían ver perfectamente lo que era.
-         Es…-comenzó a decir Mary, pero se quedó sin respiración al ver el cadáver oscilando.