Según la conjetura de los peones, alguno de los tres había muerto. Pero ¿quién? Y ¿dónde estaban los demás? Y lo más importante si la caja con los peones estaba en la habitación de los chicos, ¿cómo había llegado al salón? Muchas preguntas sin resolver… De pronto se oyó un grito en la planta de arriba:
- Mary-dijo Lily.
Y las dos chicas y Alex corrieron escaleras arriba. Cuando llegaron arriba se encontraron a Mary tirada en el suelo llorando. Tenía sobre las rodillas a Jim. En su pecho había un puñal clavado. Había recibido varias puñaladas pero aun respiraba.
- ¿Qué ha pasado?- preguntó Alex a Mary.
- No lo sé, me lo he encontrado así-contestó ella- por favor haced algo, no dejéis que muera, por favor.
- Traigo el botiquín-dijo Víctor.
- La he visto, la he visto-inquirió Jim.
- ¿A quién?-le interrogó Verónica.
- A la asesina-respondió el herido.
- ¿“La”?-cuestionó Alex.
- Luego nos lo cuentas, será mejor que descanse, ha perdido mucha sangre-dijo Víctor- Ayudadme a llevarlo a la habitación.
Entre todos lo llevaron a la habitación. Allí, Jim, se quedó dormido.
Los demás se dirigieron a la cocina para darle un poco de agua a Mary, que seguía llorando.
- ¿Por qué él? ¿Por qué?- se preguntaba la bailarina.
- Tranquila, lo descubriremos-la tranquilizó Lily.
- será mejor que volvamos con Jim, no sabemos si “la” asesina sigue acechando-comentó Verónica.
Todos regresaron junto al enfermo.
- ¡No! ¿Por qué no respira?- gritó Mary sacudiendo a Verónica como si tuviera la culpa.
- No lo entiendo, la última vez que lo vimos parecía estar recuperándose bien-dijo Víctor.
- Creo que no ha sido eso lo que lo ha matado-comentó Alex-Hemos llegado tarde.
En la almohada sobre la que estaba apoyada la cabeza de Jim, una gran mancha de sangre lo cubría todo.
- Mirad, ¿qué es eso que tiene en el brazo?-preguntó Alex.
- “Sabía demasiado”- leyó Verónica- Y lo firma “-J”.
- Claro el había visto a la asesina, así que ha vuelto y ha rematado la faena-aseguró Víctor.
- Pero ¿por qué?- gritó Mary- Yo lo quería.
- Tranquila, vámonos abajo-la volvió a tranquilizar Verónica-Chicos llevadlo a otra habitación, por favor.
Mary acompañada por Verónica y Lily volvió a la planta baja. Allí se sentaron las tres. Mary no paraba de llorar.
- Estoy segura de que no ha sido ella-le dijo Lily a Verónica en voz baja mirando a Mary.
- Yo también-asintió Verónica.
Pero si la voz misteriosa había dicho que Alex era el siguiente, desde lo alto de la roca, ¿por qué había muerto Jim?
Ahora solo eran cinco, al igual que quedaban cinco peones.
Los dos chicos que aún quedaban vivos bajaron a reunirse con sus compañeras después de encerrar el cuerpo del actor en una de las habitaciones vacías que quedaban.
Aquello parecía un cuadro. Todos sentados mirando a un punto fijo de la pared. Todos excepto Mary que lloraba desconsolada. De golpe se abrió una de las ventanas y una gran corriente de aire entró arrastrando un papel. La nota calló justo en las rodillas de Verónica.
- ¿Qué pone?-preguntó Lily a su amiga.
- “Ya solo quedáis cinco. ¿Quién será el siguiente o la siguiente? Yo lo sé, pero vosotros no tenéis ni idea. Parecéis ovejas perdidas en el prado. Buena suerte. –J”-Leyó Verónica.
Alex fue corriendo a asomarse a la ventana, pero otra vez lo mismo:
- No hay nadie.
- Está jugando con nosotros-dijo Lily.
- Y no tenemos ni idea de quien es-añadió Verónica.
Otra vez más de lo mismo. Un desconocido, que ahora es desconocida, juega con ellos y los vuelve locos. Quizá cumpla su promesa y el próximo sea Alex… o no.
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