viernes, 6 de mayo de 2011

Capítulo 13

Alguien pasó por detrás de ellos, alguien con la sudadera con capucha que había visto Víctor en la cocina.
-         Ese es, al que vi en la cocina-gritó Víctor.
Pero ya era demasiado tarde, el intruso había escapado.
-         Pero no puede ser, estamos todos aquí-dijo Lily.
-         A menos que el asesino estuviese escondido todo este tiempo en la casa-señaló Verónica.
-         No tiene salida. Ha entrado en la casa, vamos a buscarle-dijo Jim.
Los seis entraron en la casa. Vieron como el asesino subía las escaleras.
-         Ya está, allí arriba no puede escapar. Vamos-dijo Alex.
Subieron por las escaleras. Y lo vieron entrar en una de las habitaciones. Lo siguieron. Pero al abrir la puerta… Nada ni nadie. No había nadie. Bueno sí, Jade.
-         ¿Qué hace aquí Jade?-preguntó Verónica.
-         Nos dio pena dejarla en el acantilado, así que la trajimos aquí-le respondió Mary.
-         ¿Cómo se nos ha podido escapar? No lo entiendo-dijo Jim.
-         No hay nada en el armario, ni debajo de la cama-comentó Alex que había empezado a buscar por toda la habitación.
-         No me puedo creer que se nos haya escapado-insistió Lily- No ha podido esfumarse así como así.
El que parecía ser el asesino se les había escapado delante de sus narices. ¿Cómo es posible?
Sentada en una roca Verónica pensaba en la posibilidad de que hubiese saltado por la ventana: “Imposible. Se hubiese matado”. Nadie entendía como podía haber desaparecido sin dejar rastro.
-         ¡Chicos, venid!-gritó Lily desde el salón.
-         ¿Qué pasa?-preguntó Alex.
-         Falta uno de los peones-contestó la chica.
-         ¿Dónde están Mary, Víctor y Jim?- se apresuró a preguntar Verónica.

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