miércoles, 9 de febrero de 2011

Capítulo 3

Una vez en la isla, una isla grande y rocosa, perfecta para esconderse, los 10 invitados entraron en una casa grande pero de estilo anticuado. Dos personas se dirigieron hacia ellos, un hombre y una mujer.
-         Hola, soy Rose, y este es mi esposo Robin-dijo la mujer- no hace falta que nos digan sus nombres, sabemos quiénes son.
-         ¿Quién nos han invitado?-preguntó Alex.
-         El señor J. No sabemos quién es, él solo nos ha pagado a través de una mujer-dijo el hombre.
-         Cada uno de los que estamos aquí ha recibido una invitación para venir-dijo Verónica.
-         Lo sabemos-dijo Rose- yo seré la que os sirva la comida y os ayude en lo que queráis y mi marido se encargará de cocinar.
-         Bueno, ¿y las habitaciones?-dijo Jim.
-         Arriba-contestó Rose-les acompañaré.
Una vez hechas las presentaciones y acomodados los invitados, cada uno hizo una cosa diferente.
Alex salió a la terraza donde se encontraba Verónica charlando con las demás chicas.
-         ¿Estás enfadada?-preguntó Alex.
-         No-contestó ella fríamente.
-         Sé que lo estás-dijo él-te conozco.
-         ¿Entonces para qué preguntas?-dijo ella mirándolo.
-         Vamos no seas así-dijo el chico intentando calmarla.
-         Está bien, te perdono-dijo Verónica para no seguir con la discusión.
-         Señoritas, Verónica, nos vemos en la comida-dijo Alex desapareciendo por la puerta.
-         Aún le gustas-dijo Phoebe.
-         Estoy de acuerdo-dijo Lily-¿Habéis visto a Jim?
-         ¿El actor?-preguntó Jade.
-         Si, estuvimos saliendo-dijo la joven millonaria.
-         ¡No!-dijo impresionada Jade-no me lo esperaba.
-         Ya que nos estamos confesando-manifestó Mary- yo también estuve saliendo con Jim.
-         Eso sí que es fuerte-se sorprendió Jade.
-         Sabéis, yo casi me caso con Mark, el abogado-afirmó Phoebe-pero me fui a una de mis empresas en Alemania.
-         Señoritas, la comida está lista-dijo Rose amablemente.
-         Gracias, ya vamos-dijo Jade.
Todos entraron al comedor. En la comida hablaron de diferentes temas.
-         Bueno, esta va a ser una estancia agradable, o eso espero-dijo Jim.
-         Claro, deberíamos reunirnos esta noche para hablar un poco de quiénes somos y cómo hemos llegado aquí-dijo Chris.
-         Estoy de acuerdo contigo-comentó Mark-podríamos pedir a Rose y su marido que saquen una mesa y algo de beber a la terraza, por la noche se tiene que estar muy bien fuera.
-         Si, y también una baraja de cartas, así de camino que nos conocemos nos entretenemos.
Todos estaban de acuerdo con esta idea. Cada uno aporto algo diferente para que esa noche se lo pasaran de miedo (y tanto). Decidieron que jugarían a las cartas por parejas y después las chicas contra los chicos. Acabaron hasta pensando en jugar a “Verdad o atrevimiento”. ¿Descubrirían si alguno de ellos era J? ¿O quizás las cosas ocultas de cada uno? Lo importante era saber cosas de los demás.
 Cuando terminaron cada uno se retiró a su habitación a deshacer las maletas. Pero cada uno estaba pensando en sus cosas en vez de deshacerlas.
Víctor no podía parar de pensar en cómo le iría a
Claudia.” Quizás se había enamorado de alguien, no eso es imposible” pensaba sentado en la cama.
“No me puedo creer que Verónica siga tan guapa”. Eso era lo que daba vueltas en la cabeza de Alex.
Los chicos dormían en habitaciones separadas, dos en una y tres en otra. Sin embargo las chicas dormían todas juntas. En total debería de haber solo 7 habitaciones, contando a los criados. Pero era extraño, había 8. Y la octava estaba cerrada. ¿Qué habría dentro? Buena pregunta pero los invitados estaban demasiado ocupados para dedicarse a abrir esa puerta.
-         ¡Ahhhhhhh!-se oyó la voz de Rose en la primera planta.
Todos bajaron corriendo.
-         ¿Qué ha pasado?-fue la joven detective, Verónica, la que se atrevió a preguntar.
-         Está, está, está muerto-dijo Rose con la cara blanca.
Y allí en el suelo de la cocina estaba Robin, su esposo, con un charco de sangre a su alrededor. A su lado había un bate de beisbol manchado con la misma sangre. ¡Le habían  abierto la cabeza!
-         Que atrocidad-dijo Lily cubriéndose la cara con las manos.
-         Lo que pensaba, le han golpeado hasta abrirle una brecha lo suficiente grande como para desangrarse en cuestión de segundos-dijo Verónica arrodillada junto a la señora y su esposo.
-         La señorita tiene razón. Lleva más o menos media hora muerto-dijo Chris.
-         ¿Y tú cómo lo sabes?-preguntó Mark.
-         Soy el doctor Wyatt, licenciado en medicina-contestó él.
-         Hay que llamar a la policía-dijo Victor.
-         Ya lo he intentado-comentó Phoebe apareciendo junto a ellos-nos han cortado la línea.
-         Quien sea se ha esforzado mucho para cometer un simple crimen-dijo Verónica mirando a sus compañeros.

1 comentario:

  1. me ha gustado muxo, espero el cuarto¡¡ y los personajes me gustan me gustan muxo XD

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