Todo era muy raro, pero allí pasaba algo. Podía haber sido cualquiera. Todos dijeron que habían estado en su habitación y no habían salido, ¿pero a quién creer? Quizás había sido Rose, pero la descartaron por ser su mujer. ¿Había sido ese el error que habían cometido?
Verónica seguía mirando el cuerpo mientras que los demás intentaban comunicarse con el exterior:
- Es imposible, no tenemos línea-comentó Lily.
- ¿Nadie tiene móvil?-preguntó Mark.
- No, pero quizás si enviamos una botella o algo-expuso Jim.
- Vamos a usar mi ordenador-comentó Alex-o no.
- ¿Qué pasa? ¿Se te ha olvidado?-preguntó Jim.
- No, es que no me he traído el cable y está sin batería-contestó el joven.
- No, es de noche, podemos hacer señales con un espejo y una linterna-observó Verónica.
- Imposible, no tenemos linterna-anunció Rose-solo hay velas.
- ¿No viene nadie a traer pan o algo de comer?-cuestionó Phoebe.
- Lo siento, pero solo llevamos aquí desde esta mañana-contestó Rose-como ustedes, solo que desde un poco antes.
- ¿Y qué hacemos?-preguntó Mary.
- Vayámonos a prepararnos para lo de esta noche-contestó Lily.
- Será lo mejor. Así podremos averiguar más cosas-propuso Mary.
- Eso le servirá a Verónica para saber quien ha sido-dijo Alex guiñándole un ojo a la joven detective.
Todos se fueron a la planta de arriba. Esa noche hicieron lo que habían propuesto. Cada uno se presentó, dijo de donde venía, como había sido invitado y si tenían relación con los demás. No sacaron nada en claro. Seguían confusos, pero ahora se conocían más. Pensarían que podían descubrirlo y quién sabe a lo mejor era cierto. ¿Pero nadie se había dado cuenta?
- Rose-dijo Verónica.
- ¿Qué pasa con ella?-preguntó Mark.
- No os habéis dado cuenta de que solo estuvo un rato llorando y ya está bien-contestó la detective-¡Por favor! Su marido, lo han matado y ella ni siquiera se ha preocupado.
- Quizás no lo quería-dijo Phoebe.
- De todas formas esa no es escusa. Y si no lo quería, más razones para matarlo-observó Alex.
Todos se fueron a buscarla, pero no la encontraron por ninguna parte de la primera planta. ¿Quizás se había largado? Pero no podía salir de la isla. Decidieron buscar fuera de la casa antes que en la planta de arriba, pero no había nadie fuera. Así que subieron. No estaba en su habitación.
- ¿Pero dónde se ha metido esta mujer?-preguntó Jade sin esperar respuesta.
- Vamos a ver que hay en la puerta que está cerrada con llave-dijo Verónica.
- ¿Hay una puerta cerrada con llave?-dudó Mark.
- Si, la del final del pasillo-contestó la muchacha.
Se fueron a abrir la puerta. Intentaron abrirla de mil maneras, haciendo palanca, a golpes, con una horquilla… Ninguno lo consiguió. Pero llegó Verónica y con la misma invitación que había recibido, lo consiguió.
- Vivan los detectives-dijo Alex con sarcasmo.
- Ríete pero tú no lo has conseguido-le devolvió ella la ironía.
En la habitación solo había un armario, una cama y una ventana. Miraron en el armario, estaba vacío. Debajo de la cama tampoco había nada y el techo estaba sellado y parecía muy resistente. ¿Y entonces? ¿Por qué estaba cerrada la puerta? En el filo de la ventana encontraron una cuerda atada. Se asomaron a la ventana para ver que había al final de la ventana…
No hay comentarios:
Publicar un comentario