Capitulo 1: La vida de Emily
Primero quiero presentarme, me llamo Emily Fields, y voy a un instituto público aunque mi madre sea una conocida científica. Uso el apellido de mi madre, Fields, porque mi padre nos abandonó cuando yo era una cría. Ahora tengo 16 años y dentro de dos semanas cumplo 17. Mis mejores amigas ya tienen 17. Ellas también tienen una familia destacada socialmente pero asisten al mismo instituto que yo. La que más destaca es Troian. Su padre es abogado y su madre es escritora. Mis otras dos amigas, Lucy y Ashley, también tienen bastante dinero, pero son menos serias, sobre todo Ashley, me rio mucho con ella. En nuestro grupo yo soy la deportista, estoy en el equipo de natación, Troian es la estudiante modelo, también juega al hockey, Lucy es la feliz, quiero decir que siempre está en las nubes, y Ashley, bueno…, ella es la que nos alegra, siempre está feliz y de buen rollo.
Ahora que ya me conocéis un poco, os voy a contar mi historia.
Todo empezó una mañana, ya sé que es muy típico, pero pasó así. Pues esa mañana estaba saliendo con mis amigas del instituto y noté como que alguien me miraba. No le di demasiada importancia. Pero cuando llegamos al cruce donde nos separábamos (Lucy tenía que bajar la calle, Ashley subirla, Troian iba a la izquierda y yo a la derecha) volví a notar que alguien me seguía, pero miré a todos lados y no vi a nadie. Llegué a casa, por el camino seguí notando que alguien me seguía, pero lo ignoré, entre en mi casa y todo era normal. Había una nota en la nevera:
“Emily, me ha surgido un viaje a Inglaterra. Han descubierto una forma de curar la amnesia y me han llamado para que investigue. La comida la tienes en la nevera. No hagas fiestas, como mucho puedes invitar a las chicas.
Un beso. Te quiero. Mamá.”
- Ya estamos otra vez. ¿Por qué no tengo una madre normal? Siempre está viajando a otros países.
Saqué la comida, macarrones, y la calenté en el microondas. Mientras se calentaba puse la tele. Estaba en el canal de las noticias, cambié. No me gustan las noticias, nunca son buenas, siempre malas.
Por la tarde me conecté para hablar con mis amigas. Esta fue nuestra conversación:
Yo: Holaa!
Ashley: ¿Cómo estáis?
Lucy: Hola! Súper bien.
Troian: Genial.
Yo: SolaL. Mi madre se ha vuelto a ir.
L: ¿A dónde se ha ido esta vez?
Yo: A Inglaterra.
A: Mmmm, Inglaterra. Yo fui a visitar a mi padre. Es muy interesante.
T: A mí me encantaría ir.
Yo: ¿Os venís a mi casa?
A: Fiestaaaa!!!
L: De pijamas!!
T: Me apunto. Me tengo que ir.
L: ¿Dónde vas?
T: Tengo deberes.
A: Troian y sus deberes.
Yo: Yo también tengo deberes. Nos vemos esta noche a las 21:00.
Me desconecté y me puse a hacer los deberes. Mientras los hacía encendí mi MP4. Escuchaba mi canción favorita varias veces. Justo cuando estaba pasando la canción, escuché un ruido fuera, eran como golpes. Por suerte o por desgracia mi ventana daba a la calle. Me asomé. No vi nada, quizá me lo había imaginado.
Terminé mis deberes y pensé en ponerme a leer, pero no tenía ganas. Así que sobre la libreta, aún abierta, empecé a hacer dibujos. No dibujo bien. Creo que de las cuatro soy la que peor dibuja. Me salió una estrella, me quedó bastante bien. Después de lo de la estrella, me quedé pensando. Pensaba en las semanas anteriores. Hace tres fui de viaje a San Francisco con las chicas. Hace dos, me reí mucho cuando Lucy casi se ahoga en la comida, creo que fue porque Ashley le dijo algo, pero no lo recuerdo. Y la semana pasada, lo intento pero no recuerdo nada.
Pensando se me pasó el tiempo. Ya eran las ocho y media. Bajé al salón y me quedé mirando por la gran ventana que hay al lado de la puerta. Me pareció ver a alguien. Recuerdo que algo me deslumbró y me hizo apartar la vista de la ventana. Cuando volví a mirar ya no vi a nadie.
A las nueve en punto llegaron mis amigas. Cenamos, vimos una peli y nos fuimos a dormir. Entre risas y bostezos acabamos quedándonos dormidas de madrugada.
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Capitulo 2: la vida de Nathan
Quiero contaros como mi vida cambió para siempre, pero primero os diré quién soy. Mi nombre es Nathan. No tengo madre y mi padre está… bueno, no sé dónde está, pero voy a averiguarlo. D. es mi jefe. No le conozco, él dice que si quiero saber dónde está mi padre tengo que hacer lo que diga. De momento llevaba un par de semanas sin llamarme, pero hace un par de días me llamó:
- Nate (a veces me llama así), tengo un trabajo para ti. Te acabo de enviar por fax unas fotos y la información de una chica…
- Emily Fields-leí-¿Qué quieres que haga?
- Su madre es una científica que está investigando la fórmula para curar la amnesia. Quiero apoderarme de esa fórmula.
- ¿Y qué pinto yo en todo esto?
- Quiero que secuestres a esa chica.
- ¿Qué? ¡Ni hablar!
- Si quieres saber dónde está tu padre…
- Lo sé, tengo que hacerlo.
- Si lo haces bien, esta vez, te lo diré y no te volveré a llamar nunca.
- Está bien.
- Tienes los datos y el horario de la chica. Cuando la tengas te llamaré y te diré lo que tienes que hacer. No te preocupes por la madre, yo me ocupo de ella. Buena suerte.
D. me colgó. ¿Cómo iba a secuestrar a esa chica? Miré varias de las hojas que habían salido del fax y después una de las fotos. Salían cuatro chicas. Una era Emily. Las otras probablemente serían sus amigas. Las cuatro eran bastante guapas.
Aún era día, no voy al instituto, así que fui al suyo, al de Emily. Cuando salió la seguí hasta su casa. Era una chica normal. Comió, estuvo un rato con el ordenador y se puso a hacer los deberes. Nada fuera de lo común.
Por la noche se asomó a la ventana y creo que me vio. Por suerte al girar la muñeca mi reloj la deslumbró y pude esconderme. Después llegaron las chicas que vi en la foto. A las tantas de la mañana se durmieron y yo me fui a mi casa.
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